¿Hay algo que quieres desde hace mucho tiempo y simplemente no se te da?

¿Hay algo que quieres desde hace mucho tiempo y simplemente no se te da?

Puede haber varias razones. Y no siempre significa que estés haciendo algo mal.

A veces creemos que, si algo no llega, es porque hay algo malo en nosotros, o porque estamos haciendo algo mal o porque la vida está en nuestra contra. 

Pero con el tiempo he entendido que, muchas veces, hay procesos que necesitamos vivir antes de que aquello que deseamos pueda llegar.

Creo que, principalmente, pueden existir tres razones. 

La primera es que haya un bloqueo interno que no te esté permitiendo llegar a eso que tanto deseas. Puede ser por experiencias que has vivido, por creencias que has construido a lo largo de tu vida, por heridas que aún necesitan sanar o por temas que todavía hace falta trabajar.

Por ejemplo, imagina que deseas tener una pareja, pero internamente existen heridas de abandono, miedo al rechazo o creencias como: «no existen hombres buenos», «todos son infieles», «el amor siempre termina haciéndome daño» o «yo no merezco una relación sana».

¿Sabes a lo que me refiero?

Lo mismo puede pasar si llevas mucho tiempo buscando un trabajo. Tal vez, en el fondo, existe una creencia que dice: «no merezco ese trabajo»«ese empleo que sueño no existe»«si tengo éxito voy a perder mi libertad».

Y así ocurre con prácticamente cualquier área de nuestra vida.

Con las amistades.

Con las relaciones familiares.

Con el dinero.

Con los proyectos personales.

Muchas veces no es el deseo el problema, sino las creencias inconscientes que lo contradicen.

La segunda razón es que quizá estás completamente enfocada en un camino… mientras que la vida tiene uno diferente preparado para ti.

Aquí creo que vale la pena hacerse una pregunta muy importante:

¿De dónde nace realmente ese deseo?

¿Es un deseo profundo, auténtico, que nace desde tu esencia?

¿O es un deseo que viene desde el ego?

Porque hay deseos que perseguimos creyendo que, cuando los consigamos, por fin vamos a ser felices.

Y depositamos toda nuestra felicidad en conseguir eso.

Pero cuando nuestra paz depende de algo externo, vivimos sintiendo que siempre nos falta algo.

La tercera razón, y una que personalmente me costó mucho comprender, es que simplemente todavía no es el momento.

Vivimos en una cultura donde queremos que todo ocurra rápido.

Queremos respuestas inmediatas.

Resultados inmediatos.

Cambios inmediatos.

Pero la vida no siempre funciona así.

A veces las cosas no llegan cuando nosotros queremos, sino cuando Dios, la vida o el universo consideran que estamos preparados para recibirlas.

Y la realidad es que ese tiempo de espera no es tiempo perdido.

Es tiempo de preparación.

Es tiempo para sanar.

Para cuestionar creencias.

Para crecer.

Para convertirnos en la persona capaz de sostener aquello que tanto deseamos.

Ese fue justamente mi caso.

Durante mucho tiempo hice un trabajo profundo de desarrollo personal. Sané muchas heridas, cuestioné muchas creencias y aprendí a conocerme mucho mejor.

Y después… simplemente solté.

Dejé de controlar.

Dejé espacio para que la vida hiciera su parte.

Con el tiempo, y después de mucha integración, dos de mis grandes sueños comenzaron a hacerse realidad.

No sucedió cuando yo lo exigía.

Sucedió cuando estaba preparada para recibirlo.

Y hay algo de lo que cada vez estoy más segura.

Entre más resistencia le ponemos a la vida…

Entre más peleamos con el momento presente…

Entre más nos repetimos que deberíamos estar en otro lugar…

Más difícil se vuelve disfrutar el camino.

No creo que la gratitud sea una fórmula mágica para que las cosas aparezcan.

Pero sí creo que cambia completamente la manera en que vivimos la espera. Cuando dejamos de vivir desde la frustración constante y empezamos a habitar el presente con aceptación, paz y confianza, también dejamos de desgastarnos luchando contra lo que todavía no ha llegado.

Por eso hoy quiero invitarte a hacerte algunas preguntas.

¿Hay algo dentro de ti que necesita sanar?

¿Existe alguna creencia que necesites resignificar?

¿Hay una historia sobre ti misma que ya no quieres seguir creyendo?

Y si descubres que sí, entonces empieza ese trabajo interno.

Pero si sientes que ya has hecho ese camino, tal vez ahora solo toca confiar.

Esperar con ilusión.

Seguir construyendo tu vida.

Y permitir que aquello que tanto deseas llegue en el momento adecuado.

Porque no todo lo que tarda está negado.

A veces simplemente se está preparando para encontrarte.

Deja un comentario

Buscar